CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

08 abril 2005

Hoy no es mi dia

Hoy amanecí un poco peor. No tengo fiebre, pero sí la sensación de estar enferma además del dolor muscular y una punzada en el lado derecho de la tripa que me fastidia bastante. Así que dentro de un rato volveré a la cama, pero antes tengo la necesidad de escribir un rato. Me siento vulnerable y a la vez me siento roca.

Me pesan las mentiras, las ocultaciones... esas que se disfrazan de “no quiero herirte”.

Esta mañana hablé con Hernán, quiso venir a verme hoy o el domingo, pero no cedí. “Nadie recorre 300 Km. Si no es para follar” le dije, él negó, todos lo hacen. Luego todo va demasiado deprisa, pero hace tiempo que decidí no hacerlo así. El tipo te da un beso en los labios e inmediatamente te propone entrar en tu habitación. Y es que las mujeres lo tenemos difícil. Si entramos al trapo somos unas zorras, si no accedemos somos unas estrechas, si a medio camino decidimos no seguir, somos unas calientapollas. Y esto es así, desde que el hombre es hombre. Y, puesto que haga lo que haga el otro es libre de pensar de mí lo que le de la gana, pues hago lo que me da la gana. Eso es todo. Hernán ha sido testigo silencioso de mis sesiones D/s con cam. Él observaba mientras yo me sometía a las órdenes de un amo. Me ha visto amordazada, me ha visto a cuatro patas sobre la cama abriendo mi culo con el vibrador.... Hernán es un voyeur y a mi me daba morbo saber que me observaba.

Cuando descubrí el cibersexo tuve más de 50 contactos con amos y sumisos, con o sin cam, en tan solo una semana. Contactos de lo más variado que nunca he llevado al mundo real, no sé si por miedo, por no sentirme identificada con lo que me ofrecían o, sencillamente, por no entrar entre mis prioridades. Me he preguntado muchas veces qué me acerca y al tiempo me aleja de este mundo, como el que le tiene alergia a un alimento que adora.

He de confesar que me excité leyendo relatos de sumisión... así como relatos de dominación. He de confesar que estoy confusa, y que la represión sufrida los dos últimos años despertó mi imaginación y desconozco mis límites. En mi última relación sexual, aquel martes santo del condón roto, me excitó ser vendada, ser atada, decir cosas que no quería decir, recibir tirones de pelo, azotes, insultos... pero faltó la ternura y después me sentí vacía. En aquella ocasión opté por el sexo en lugar del alcohol. Me faltó la ternura. El alcohol y el sexo son en los últimos meses la excusa del momento, los llamadores del sueño. Luego pasa el efecto del alcohol, o quedan las agujetas de unas horas de placer.... y me acurruco en mi soledad sintiéndome incompleta.

“Mi amor, me voy antes de que te vayas tú, me voy antes de que dejes de desearme. Porque entonces sólo nos quedará la ternura y sé que no será suficiente” (Fragmento de la carta de Matilde, la peluquera, a su marido, Antoine).

No hallé el valor suficiente para escribir algo similar en su día y a veces me arrepiento. Es innombrable el vacío que reina en mí, las dudas, la confusión, el tormento. Esta mañana no cantaron los pájaros, no los oí. Y entonces supe que hoy sería un día triste y entré en hotmail, e ignoré a todo el mundo, incluso a Gabriel. Por cierto, ayer estaba Pep, a medio día, de madrugada y esta mañana. Nunca le había visto tanto tiempo conectado. Pep, a quien llamé “mi señor”, que me dio los buenos días cada mañana desde antes del zarpazo final de Jorge hasta mi carta de despedida, a quien mentí descaradamente y a quien nunca obedecí. Porque no soy una sumisa, pero cedía a sus deseos a menudo por un compulsivo deseo de agradar a alguien, de sentirme deseada, acariciada, protegida...

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Acabo de subir a la terraza a quitar la ropa del tendedero, llovía, yo casi descalza me he dejado empapar un rato por la lluvia, sé que no es lo mejor para este resfriado. He hecho tantas cosas últimamente que no son lo mejor para mí, que una más o una menos, casi da lo mismo. Hoy es uno de esos días en los que el trabajo me salva de la muerte “señor secretario, anule el suicidio que teníamos previsto para hoy, pues tengo la agenda muy apretada”. Estoy agotada de buscar el sentido de todas las cosas, pero mi sentido de la responsabilidad me impide acabar con todo.

De nuevo lloro, mientras escribo estas líneas. Ayer no guardé mi conversación con Gabriel porque el historial de mensajes parecía funcionar correctamente. Pues ayer no funcionó. Tampoco había mensajes en el móvil. Le eché de menos. Busqué sus palabras y encontré sus palabras.

“Lo que es, es y no puede dejar de ser; lo que no es, no es y no puede llegar a ser” (Anaximandro de Mileto?)

... Y así fue como Dama descalza confirmó sus dudas y temores, de no ser lo que él necesitaba, de no estar a la altura. Y descubrió que aquel que la invitaba constantemente a ser ella misma todo el tiempo, no supo ser él mismo todo el tiempo.

Y ahora me parece que no voy a dormir. Es más importante buscar respuestas.

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No dormí, es la una y estoy comiendo. También tengo sueño. Me he vuelto básica. Anoche me masturbé siete veces antes de dormir. Quiero sentir la lluvia mojando mi pelo. Quiero calmar mi fiebre.
Hoy me llovió bajo el mismo cielo donde el sol ardía y yo calmadamente colocaba las prendas una por una y ahora, todo deprisa... luego he pensado, que tampoco pasaba nada si se mojaba la ropa.

La fiebre me desordena. Me siento vulnerable. Necesito tu abrazo en mi espalda, tus besos insaciables, tu mano buscando mi sexo que luego será tu sustento, apretar tu cuerpo contra el mío, fundirme contigo bajo la lluvia fría que hoy me castigaba bajo el cielo. Te vas y vienes. No sé si eres, no sé si has sido, no sé qué quieres...

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dentro de un par de horas entraré a trabajar. Es hora de preparar el maletín. No sé si aguantaré.

Sólo son dos noches. Sobreviviré.

1 Comments:

  • At 4/08/2005 07:10:00 p. m., Anonymous Gabriel said…

    Te necesito. Espero que estés mejor, cariño. Yo estoy bien. Ayer lo pasé mal en el trabajo, y esta mañana necesitaba descargar.

     

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