CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

12 octubre 2009

Gracias mamá

Sentirme enferma me provoca un estado psicológico extraño y ambivalente, con toques de bipolaridad... por un lado soy feliz y consciente de la cantidad de motivos que tengo para serlo, sin embargo me siento triste, a veces derrotada y tengo que esforzarme para sonreír. No recuerdo haber tenido en mi vida tanto estrés, tan intenso, tan seguido y tan constante. Vivo estresada desde el 1 de septiembre y no estar al día con mi trabajo me asfixia. Por otro lado, este curso me he propuesto (y creo que lo estoy logrando) no permitir que mi trabajo me reste vida propia, o que me reste la menos posible y pasar con mi hijo más tiempo y jugar con él más.
Salvo los días que siguieron al cólico nefrítico, cuando la medicación no me permitía cuidarle en condiciones y el nene se quedaba con los abuelos, cada día leemos un rato, potreamos un rato y charlamos otro rato (por lo menos). Casi me da cargo de conciencia sentirme triste cuando le miro y veo que crece tan feliz y cómo va formando su personalidad y busca ser cada día más independiente.
Hace poco aprendió a decir "no puedo"... ¡Ay qué lástima!
Ahora me ha sorprendido con dos frases nuevas; una de ellas es "¡Qué feo!", que pronuncia cada vez que ve un chino mandarín de mármol que hay de adorno en el salón... lo voy a tener que quitar. Otra, que ha pronunciado varias veces en los últimos dos días es "Gracias mamá". A veces la dice cuando le doy algo que me ha pedido _un chupachups (papazú en su lenguaje), un vaso de leche, un yogur o un beso_, otras veces la dice porque sí, de repente, cuando está jugando solo y se da la vuelta y me ve leyendo junto a la ventana, limpiando el polvo o simplemente mirándole. Cuando se da la vuelta, advierte mi presencia y se da cuenta de que no le he abandonado, que no me he ido al despacho como solía hacer cada vez que le veía tranquilo. Es como si me diera las gracias simplemente por estar ahí. Supongo que es demasiado pequeño para ser tan profundo como yo lo percibo, que las madres nos volvemos tontas y vemos en los hijos capacidades e intenciones que no pueden tener aún. Pero lo cierto es que cada vez que pronuncia esa frase se me abre la sonrisa por todas partes.
Ese hecho me recordó que hacía mucho que no daba las gracias a mi madre y ayer lo hice. Le dije: "gracias mamá. No es necesario que hagas por mí todo lo que te empeñas en hacer. Aunque no pudieras ayudarme, te querría lo mismo. Me vale con saber que estás ahí. Gracias mamá". Y esta mañana mi madre se ha emocionado recordándolo. He tenido que volver a recuperar mi papel de mujer de piedra y decirle "no te vayas a acostumbrar ahora a eso ¿eh?".
Mi madre es a menudo cansina, asfixiante y altamente invasiva. Por otro lado tiene su vena de mujer buena, encantadora y que no ha perdido a la niña que lleva dentro pese a que la vida ha sido dura con ella a menudo. No diré que es la mejor madre del mundo, porque sería mentira y además está muy visto. Pero lo cierto es que tengo millones de motivos para darle las gracias...

1 Comments:

  • At 10/14/2009 10:26:00 a. m., Blogger entregada{Tx} said…

    No podre decir lo que se siente al
    ser madre y oir de su boca un "Gracias mama"...
    hay que decir Gracias ,Gracias y te quiero...... que nos olvidamos y dejamos pasar los dias meses sin decirlo ....
    yo me propuse hace poquito que no me acostaria sin decir un te quiero a mi gente , ahora te toca a ti
    Gracias y te quiero princesa

     

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