CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

07 abril 2010

Asco

A veces me pregunto por qué permito que ciertas relaciones y lazos se mantengan. No sólo hablo de los que me hacen daño. También de los que me aburren. Reconocer que una relación te aburre, no te aporta nada y no sientes que tengas nada que aportar me hace sentir derrotada, tensa y ridícula. Sobre todo ridícula. Porque cuando algo empieza de un modo casi mágico parece que va a permanecer mucho más tiempo y luego la magia se esfuma rápidamente. Tal vez no debería iniciar nada ante la mera sospecha de que la fecha de caducidad es próxima.
Cuando siento que a un hombre le importo como amante y sólo como amante y acaso mínimamente en aquellas facetas que me afectan como tal me siento utilizada, cosificada, desvalorada.
Siempre es lo mismo o casi lo mismo. Un día me despido dejando al otro con la impresión de que todo va bien y yo me paro y pienso "no, esto no es lo que yo quiero".
No me siento bien con mi músico ególatra. Los dos días al mes que paso con él son agradables, cierto. Pero luego se me queda una sensación de vacío inmensa. Como la comida basura, que llena pero no alimenta y el hambre regresa con más fiereza pasadas unas pocas horas. Es desgaste de tiempo y de ganas. Es aparcar las ilusiones a un lado y conformarse, como si sintiera que no tengo derecho a más, como si hubiera perdido la esperanza.
No. No es lo que quiero. Definitivamente, una vez más, me he equivocado de persona.
Desvincularme de alguien, aunque no me importe, siempre me causa una tensión añadida.
Es difícil de explicar. Pero lo que siento cuando tranco el teléfono es un poco de hartura, un poco de aburrimiento y, lo que más me entristece: un poco de asco. Igual tengo que ir ocultando un poco esa faceta mía de amante insaciable porque, da igual lo interesante que sea el hombre que está conmigo; una vez que nos encamamos, ya no sabe hablar de otra cosa. Mi persona queda reducida a mi cuerpo, cuando no a una parte de mi cuerpo (o dos) y su conversación a un solo tema.
Simplificando mucho (aunque no muy-mucho) una de nuestras últimas conversaciones podría resumirse en lo siguiente:
- ¿Cómo estás?
- Muy estresada, muy agobiada y muy cansada la verdad.
- Vaya, ¿y tu hijo y tu madre, están mejor?
- La verdad que no estoy muy preocupada por ellos.
- Intenta hacer un hueco este fin de semana o el próximo ya sabes que yo te pago el viaje.
- Ahora mismo te digo que no puedo que estoy muy agobiada y además mi hijo está enfermo.
- Es que tengo muchas ganas de follarte... haz lo posible para hacer un hueco como sea.
...
... sin palabras. Lo sé, lo sé. Mea culpa.
Y me da tristeza. Y me siento ridícula. Y me siento estúpida. Y me da asco.

5 Comments:

  • At 4/08/2010 06:23:00 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Joder, Tzade,
    ¿sólo encuentras gilipollas?
    Querer follarte está bien, pero si tú no sientes lo recíproco, algo falla.

    Te debo unas cervezas (y un paseo de luna de agosto, que lo del viernes de dolores me llegó en domingo de resurrección.. y alérgico)

    Joder, Tzade...mándalo a que le den por el culo si no le gusta (que lo dudo)

    Avasallado.

     
  • At 4/08/2010 11:54:00 a. m., Blogger Tzade said…

    Siento lo recíproco pero es incompleto. Me gusta el sexo pero lo considero una décima parte de una relación (una décima parte muy importante). Lo que odio es que mis relaciones se reduzcan al sexo una vez que sucede y que todo lo demás pareciera sólo parte de una conquista que se termina en cuando se llega "al final". Y yo creo en un final más completo, más profundo. Eso es lo que me hace sentir usada, estúpida e incompleta. Mea culpa. Como tú dices, tengo imán para los gilipollas.

     
  • At 4/09/2010 04:45:00 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Bueno, tú ya sabes que opino que sexo y amor deberían ir a partes iguales.

    Al fin y al cabo tiene que haber un mínimo de equilibrio entre los dos conceptos para que una relación funcione (o al menos sobreviva).

    No te preocupes, todos tenemos momentos en los que lo único que deseamos es tirar la toalla y pensamos "¿tan raro soy que no encuentro mi media naranja?"

    Quizá somos medios limones.

    Como dice nuestra amiga Shunna; más vale sólo que mal acompañado.

    Un abrazo, de solitario a solitaria.

     
  • At 4/09/2010 08:11:00 p. m., Blogger Tzade said…

    Sí Shunna es muy sabia. Cuando lo decimos tú y yo, sin embargo, suena a consuelo de idiotas. Y cuando lo dice Shunna... ¿Cuánto tiempo ha estado Shunna sola?
    Jejejej, humor negro aparte, yo no me quejo de no haber encontrado a mi media naranja, el hombre que viva bajo mi techo y me regale una hija... sólo me quejo de que mis amantes, por regla general, deben perder su inteligencia después de hacer el amor conmigo, o era una mascarada o, simplemente, ¿para qué hablar de física cuántica pudiendo follar?...
    Es como si mis fluídos vaginales fueran tóxicos y quemaran las neuronas.

     
  • At 4/10/2010 06:21:00 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Bueno, como hombre no te engaño si te digo que pasamos media vida intentando engañaros para echaros un polvo. Intentamos prometer lo que no somos para conseguir lo que queremos. Dicho así suena muy mal, pero me imagino que es algo para lo que instintivamente estamos diseñados y no por ello debo sentir vergüenza. Pero reconociendo lo dicho, es fácil que al final os decepcionemos teniendo en cuenta que interpretamos un rol.

    Pero tampoco creo que seamos siempre así. Puede que al fin y al cabo todo sea cuestión de probabilidad y suerte y, por ahora, la suerte no haya jugado a tu favor. Si es así no hay de qué preocuparse, la suerte siempre tiene que establecer un equilibrio.

    Y no, no es un consuelo de idiotas. En el fondo yo creo a ciencia cierta que es mejor estar sólo que mal acompañado y algo me dice, querida amiga, que tú también lo crees, aunque haya días en los que cuesta.

    Nos debemos un café ;)

     

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