CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

30 septiembre 2005

Pokemon versus señor

Hoy Julio, el camarero uruguayo de la cafetería de Dolores Soria, me invitó a la cena, pidiéndome permiso... algo que me extrañó y me encantó al mismo tiempo. Hace años que paso por allí, nunca reparé en Julio ni él en mí hasta que antes de ayer se me pusieron las tripas de vuelta y media cuando escuché a un tipo con barba y gafas vocear con el tono de quien cree llevar más razón por hablar más alto que con Franco se vivía mejor. Debí tal vez morderme la lengua, hacer oídos sordos y cenar sin mirar a nadie, como hago siempre pero no pude evitarlo... que con Franco no se pasaba hambre, no me vengas con ostias ¿y el hambre de ideas? ¿y el hambre de espíritu? ¿y el hambre de libertad? Acto seguido, se veía venir, el tema de la inmigración que si no se controlaba y que nos estaban invadiendo el país y robando los puestos de trabajo, sin ningún pudor.
Rocío, la camarera de República Dominicana y Julio de Uruguay callaban mientras convertíamos la cafetería en un club de debate psicosocial. Primero me removieron las tripas y luego me hirvió la sangre. España, que prácticamente ayer fue país de emigrantes, que se buscaron el pan en Alemania, Francia, Argentina, Uruguay, México... hablé en mi nombre, encantada de vivir en un lugar donde gozo de enriquecerme con tanta diversidad y en nombre del emigrante que va donde ve una oportunidad y a fin de cuentas el ingeniero polaco es el limpiacristales del banco, porque toman los trabajos que nosotros no queremos y América ¿que nos invaden? disculpen señores, les invadimos nosotros cargándonos culturas que le daban mil vueltas a la nuestra. Y mira a ver de dónde vienen las patatas que cenaste cabrón... Que el español racista, xenófobo y machista (eso fue más adelante en el debate) es quien realmente hace daño.
Yo no siento que el inmigrante me esté robando nada, es más, me siento agradecida de poder conocer a través de sus ojos realidades que están demasiado lejos de mi. Estas cosas hablamos y me las apañé para implicar a Julio y Rocío, inmigrantes con papeles conseguidos hace meses, después de años. España envejecía a pasos de gigante y los inmigrantes tienen hijos, el gobierno no les aceptaría si no trajeran dinero y lo traen: grandes empresas se enriquecen gracias a ellos, agencias de viaje, cambio de moneda, envío de dinero, empresas de telefonía... flaco favor haces a esta gente por "dejarles estar aquí", acaso tendrías que aprender cuatro lecciones de humildad y darles las gracias.
Perdidos debate Franco y debate Inmigrante nació el macho español y los celos a los morenitos que se nos llevan de calle y que como el macho español no hay nada... uno de ellos (ninguno tenía desperdicio, son estos bajitos de cara rechoncha y barba de días, aliento a cerveza, voz ronca y burda y barriga cervecera más grande que un embarazo de nueve meses y medio de esas que te preguntas cuántos años hace que no se ven el pene, uñas renegrías, mirada sucia... tipical spanish de bar de cañas) me pregunta que entre él y Julio a quién eligiría... y yo, que no estoy en una boutique para elegir modelito y que no pregunte nada cuya respuesta de sobra sabe no le va a gustar (ya ves, Julio, un uruguayo moreno, de ojos negros, alto, grande, con un poquito de flotador pero rostro amable y sereno, sonrisa franca, voz profunda y honda, de esas que acunan, siempre educado y atento, que responde con la razón del que no necesita gritar). Y va el cabrón y suelta "nos roban las mujeres" hay que joderse
"no se te puede robar lo que no te pertenece", armada a golpe de catana psicológica, corte tras corte, los camareros reían por lo bajini sarcasmos e ironías que esos pobres pokemon no eran capaces de comprender y/o de responder. "Hemos dejado que las mujeres estudien y mira lo que pasa".
Hoy Julio, agradecido por mis palabras de hace un par de días, más que nada por el ímpetu con que me lancé a esa guerra, ofendida por él y por Rocío, me invitó (después de él trataron de hacerlo tres personas más, no acepté) y se ofreció como mi guardaespaldas personal y me anduvo quitando moscones por el resto de la noche... ¿y es que no pueden dejar tranquila a una mujer que cena sola mientras estudia física? valiente coñazo. Un señor quiso invitarme a café y saltó el pokemon que él me quiso invitar primero y había llegado antes "no soy la copa del final de una carrera" respondí ofendida. El encargado del bar que me conocía de vista se presentó personalmente y se ofreció para que me sintiera lo más a gusto posible cuando estuviera allí... saltó el pokemon "que tú has llegado el último"... sólo sé que en un momento dado decidí silenciarme del todo y volcarme en la física como si no hubiera nada más en el mundo y que con el rabillo del ojo pude ver cómo los tres camareros varones del bar iban apartando de mi lado a aquéllos que se acercaban con ganas de molestar y poco a poco fui dejando de ver clavadas en mi nuca miradas sucias, de esas que hasta asco dan y dejando de escuchar los piropos que tanto me incomodaban, algunas personas desaparecieron del local sin que me diera cuenta.
Julio me invitó a bailar el sábado, aún no le respondí, pero sí que es cierto que para eso de invitar a salir a una mujer el españolito de a pie tendría que pagarle al latinoamericano un buen precio por clases de seducción, educación, cortesía y clase. Me despedí de todos y en la puerta Julio me plantó dos besos, uno por mejilla y uno de los pokemon protestó a voces, le miré meneando la cabeza y me despedí con la mano y Julio me abrió la puerta y en ese instante me sentí casi como una reina.
Menos mal que quedan caballeros en este país.