CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

14 septiembre 2005

¿por qué no?

El tren me acerca a casa. Como muy pronto llegaré a media noche. La tarde fue muy dura y yo estoy muy cansada (y creo haber escrito ya esta frase varias veces). Hoy me llamó Honey y me alegró el día, pero saber que no gozo de los días que iban a hacer de puente para encontrarnos y tener que hilar días de nuevo para hacerlo posible me reventó el humor. No sé qué siente por mí y yo no quiero hacerme más daño. Sigo siendo muy frágil.
El domingo navegué durante horas a la deriva a bordo de una hoja en blanco, el remo era un bolígrafo y la vela una cuchilla de afeitar. Así fue hasta que el arco-iris me dio aliento. Luego recibí una llamada de alguien que vino a frivolizarme la tarde; me dijo que mi casa era una cárcel y que yo era gilipollas por no haberle llamado.... comida basura, helados de lujo, unas risas, algo de sexo y un poco de sueño
Al amanecer me dejó en casa con la satisfacción del trabajo bien hecho y yo me eché a llorar nada más cerrar la puerta y volví a sentarme frente a la hoja en blanco/boli/cuchilla exactamente igual que hacía dieciséis horas pero con agujetas y el culo roto.
Le follé como si fuera el único hombre del mundo y el último día de mi vida con la firme convicción de que así era.
¿por qué no vivir cada día como si fuera el último? ¿por qué no gozar de cada hombre como si fuera el único? ¿por qué no? ¿qué le queda a una vida sin sentido sino el placer de los sentidos?... y luego postergar el viaje hasta mañana sólo por si acaso decides tirar la maleta por la ventana.
Nadie me puede robar el color de las nubes al atardecer, el intenso sabor del café de la mañana, el olor a ozono de los días lluviosos, el eco angustiado del trueno a lo lejos, el canto flamenco en Nuevos Ministerios, el frescor del zumo de naranja, el aroma del limón recién partido, el alivio en los pies cuando me quito los tacones, los recuerdos hermosos, la lengua en mi sexo, el calor de otro cuerpo junto al mío, las caricias en el pelo, el abrazo de los niños y el calor de las mantas.
Nada puede robarme todo eso salvo la vela de aquella barca. Y es justo que lo tenga en cuenta la próxima vez que decida sentarme a navegar.
Vivir cada día como el último, gozar cada instante como el único, saber que es importante cada segundo y que a fin de cuentas mi vida acabará de todos modos, la muerte no necesita ayuda para llegar. Y pase lo que pase, nadie me puede robar las estrellas.

2 Comments:

  • At 9/15/2005 04:54:00 a. m., Blogger gallardo said…

    Hacer una decisión es la tarea de cada uno.
    Hacerlo y asumirlo.
    El bien y el mal solo son una guía para pecar un poco menos, pero pecar un poco mas no va a detener el mundo, en verdad no va a detener nada.
    un beso

     
  • At 9/15/2005 06:46:00 p. m., Blogger La senda said…

    Cada instante, es único

    y eso le hacer ser como el primero y el último,

    cada momento pasa y atrás queda,

    en el recuerdo o el olvido,

    atrás,

    donde ya no marcan las horas

    las agulas del reloj.




    Saludos

     

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