CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

11 septiembre 2005

Las nubes son grises, yo soy gris.... soy una nube.
Las hojas caen, yo caigo... soy una hoja.
Las noches son frías, yo estoy fría... soy una noche.
Querer es muy complicado; es difícil mantener la cordura y perder el miedo al mismo tiempo. Me devora el tiempo y mis pies me llevan a mares inmensos de arena. Sola y vacía, necesito ver el mar.
¿Qué hacer cuando el amor no se olvida y pasan los días y el amor sigue ahí anclado en tu puerto como un maldito barco fantasma? ¿Qué ocurre cuando todas las habitaciones pierden sus dimensiones y eres igual de pequeñita en todos los lugares? ¿A quién sacudo el sonajero de mis interrogaciones? ¿A quién le cuento el secreto que guardo bajo la lengua y arde como una guindilla?

.............. Y ha sucedido que doce horas después de comenzar a llorar (y casi no parar), arropada por una manta, muerta de frío y aplastada a preguntas retóricas, apareció reflejado un doble arcoiris en la blanca estantería de pladur y fue como el guiño de la vida que te arranca una sonrisa y te hace saber que todo tiene arreglo.

3 Comments:

  • At 9/12/2005 05:25:00 a. m., Blogger gallardo said…

    Si hemos tenido un amor que se ha comportado como un animal, tierno e imprevisible, salvaje y doloroso, que haya afectado, sacudiendonos todo, remeciendo la cordura hasta hacernos caer, entonces con seguridad ese amor es pariente del dolor.
    Y te lo digo: el dolor es un animal rabioso.
    Debemos dejarlo que se calme, para que no nos muerda en los recuerdos, y nos haga sangrar nuevamente esas heridas causadas por un amor que duele.

     
  • At 9/12/2005 04:37:00 p. m., Anonymous koffee said…

    No han sido las lágrimas, ni el pladur, ni el arco iris... será el tiempo.

     
  • At 9/21/2005 06:39:00 p. m., Blogger Dascuers said…

    El amor puede doler, pero si no hay dolor no sabemos si estamos vivos, el tiempo lo cura todo, ciertamente, pero lo que en realidad cura una herida que no se deja de rascar, no es hechandole sal para que ardamas si no, dejarla reposar, que se ventile, que se seque, sin permitir que esa herida nos impida ser quien somos, seres llenos de amor para volvera darlo, sin miedos y temores y si de entuciasmo y curiosidad

     

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