CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

19 octubre 2005

ARROZ

"En sueños, el arroz pronostica el consuelo y el alivio de las penas, así como la posesión de bienes adquiridos tras duros trabajos, a costa de penas y sudores"... debo confesar que me ha dado cierta alegría leer esto en el Gran Libro de los Sueños nada más despertar. Vienen bien estos augurios a primera hora de la mañana, cuando he vuelto a dormir en el sofá para evitar la sensación de vacío.
Hace mucho tiempo solía quedarme a dormir con Francis y Adela. Los tres éramos uña y carne y los chicos en la Universidad estaban convencidos de que Francis era algo así como un héroe que estaba liado a un tiempo con dos mujeres que, además, se llevaban bien. Pero como Francis era homosexual y Adela y yo no en aquellas noches locas lo que hacíamos era leer nuestros escritos a la luz de las velas, hablar sin cansarnos, reir, llorar, principitarnos a fin de cuentas hasta caer rendidos. Todo era mágico. No hace mucho decidí borrar el teléfono de Francis. Aún lo recuerdo, pero ya lo olvidaré. Nuestros trece años de amistad se fueron al pedo y hoy por hoy nisiquiera pregunto por él. Tal vez ahí comenzó la sensación de las camas anchas,cuando Francis y Adela no estaban.
Cuando Jorge se iba de viaje yo dormía en la habitación de invitados o en el sofá.
Después de diez días durmiendo con Julio contemplé la cama, recién cambiadas las sábanas y recién colocado el edredón en la funda nórdica (menuda batallita, esas cosas son para hacerlas entre dos, entre risas y besos, como hacía con Jorge). Vi el cuarto infinito, contemplé la cama inmensa, temí el frío y finalmente me acurruqué en el sofá hasta que sonó el timbre y corrí como una chiquilla "cartero comercial"... su puta madre. El corazón me dio un vuelco anoche cuando escuché mensaje... "Teresa dice: tus respuestas son escuetas pero contundentes. Cambiamos el turno, tú 30 de Oct día, yo 3 y 4 Nov tarde" Adiós el viaje a Jaén. ¿Qué podía hacer? No tenía una tarde libre en toda la semana para las clases, son 70 euros; mi madre se puso muy triste. Acabo de localizar un hueco en el calendario el 25 de noviembre ¿se me joderá también?
Hoy está soleado, tenderé las sábanas que lavé anoche. Olían bien: un intenso olor a sudores mezclados, pasión desbordada, la piel de Julio impresa en las fibras como una calcomanía en la piel de un niño. Me recreé un tiempo en ese olor infame, capaz de despertar todos los recuerdos y ya solo queda su camiseta tendida en el balcón y su breve nota sobre la mesilla de la entrada. Qué frío tenía anoche. No sé cuándo se decidirán de una buena vez a encender la caldera, pero como sea igual que en la pensión tendré que comprar un radiador y espero que no ocurra como con el ventilador este verano, que al final no lo compré.
El caso es que soñé que me servían arroz. De varios tipos. Cocinado de mil formas pero platos llenos de arroz deliciosos, con una pinta buenísima. El último era un arroz oriental, con color cremoso, granos aplastados entre sí. Divino.
Alivio y consuelo, consecución de bienes... ojalá fuera cierto. Veremos si se cumple, no sé por qué no lo dudo mucho. El día amaneció precioso y yo sonreí. Sé que mi vida está a punto de dar un giro, necesario para no enloquecer.

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