CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

11 septiembre 2007

lluviosas tardes de domingo ¿dónde os habéis metido?

Cuando juego con mi hijo a tumbarlo sobre mi vientre para qeu ejercite los músculos del cuello y la espalda, levanta la cabeza y se ríe o me acaricia me parece mentira saber que le tuve adentro y empiezo a hacer pucheros como una niña chica, le abrazo, me lo como a besos y él se ríe a carcajadas con la mirada cargadita de inocencia. Cuando no estoy a su lado el tiempo se hace cansino y pesado como un canal de telediarios y se me caen las babas mirando su foto o recordando su última gracia. No me cabe en la cabeza que un ser humano sea capaz de herir, siquiera mirar mal a un niño. Pero el caso es que es algo que sucede a diario y fue principalmente ese temor el que me disparó de Pinto. No sé qué ha sido de su padre, que desapareció sin dejar rastro alguno en cuanto supo de mi embarazo. Pero lo cierto es que el centro de mi vida ha cambiado y ahora comienzo de nuevo, con todo lo que eso supone, para bien y para mal.
cuando un logro sucedió hace mucho tiempo se adquiere la curiosa percepción de que todo resultó mucho más sencillo y eso hace que los nuevos retos parezcan más complicados. No me dejo vencer por las dificultades, no me lo puedo permitir, pero resulta agotador esto de comenzar de cero una vez más y mantener a los miedos en el lugar que les corresponde.
Soy un ser perezoso al que no le duele nada tirarse tres horas a la bartola viendo una peli mala por no levantarse a cambiar de canal, de esos domingos de video y palomitas y de dejar el proyecto bajada de tripa para la semana que viene. Es distinto cuando el ser amado te tira de las orejas pero en mi caso no hay ser amado y cuando lo hubo era peor que yo.
Ahor atengo un hijo que no quiero que me imite en ese sentido y eso me cambia el chip. No obstante, fantaseo con la idea de pasar a su lado una tarde de domingo comiendo pipas y viendo "El Rey León", jugando al parchís o improvisando una batalla de cosquillas sobre la alfombra del salón mientras sobre la calle rabia la lluvia y las ramas de los árboles tratan de agarrarse las unas a las otras.
Mis sueños son sencillos y el amor sigue siendo en mi vida el motor que me mueve en busca de la quietud.

1 Comments:

  • At 9/14/2007 09:33:00 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Muy bonito, humano y comprensible, excepto lo de bajar barriga, que estás fenomenal.

    Un beso a los dos.

    Von Pataten

     

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