CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

06 diciembre 2010

Siempre hacia adelante.

Igual que hace tres meses, me veo en las listas del paro frente a un horizonte incierto. Tengo a menudo la sensación de moverme demasiado para no llegar a ninguna parte. Sin embargo, han sido tres meses muy estresantes, eso sí, pero también muy enriquecedores.
Lamento el abandono al que he sometido al blog, a mis amigos y a mi propio hijo. Ha sido de locos... septiembre finalizó a bordo de tres trabajos: uno como formadora (contrarreloj, pues se me avisó del inicio del curso demasiado tarde y tuve que hacer la programación didáctica en una semana), otro como coordinadora de la anterior empresa (pues encima que se portaron como el culo me dio pena y todo y decidí dejarlo todo bien atado antes de irme) y otro como escritora (con este libro que parece maldito y no se acaba nunca... porque tengo que acabarlo yo y no se acaba solo).
En medio de mi desesperación mandé e-mails y llamé a muchos de mis amigos; todos respondieron, TODOS, sin excepción, me tendieron la mano a través de su ayuda económica, cediéndome su casa, moviendo mi curriculum y/o dándome apoyo moral, TODOS; incluso aquellos a los que no informé y se enteraron indirectamente de mi situación. Aquello me mostró que soy mucho más querida de lo que creía y posiblemente mucho menos de lo que merezco. Pues, si bien es cierto que siempre se puede contar conmigo y que siempre estoy ahí, también es verdad que soy harto olvidadiza y descuidada, olvido los cumpleaños y las cosas importantes y a menudo olvido algo tan básico como preguntar a mis amigos cómo están. Pero, para mi sorpresa, a la mayoría de ellos no les importa o al menos (a Dios gracias) no les importa demasiado. Ellos saben que estoy ahí de todos modos.
Me siento una mujer muy afortunada. No me caben en los dedos de las manos y los pies las personas que me han echado un cable en los momentos de apuro, las personas que me han abrazado con lágrimas en los ojos, las personas que se ofenderían si supieran cuántas veces me siento sola... y no me cabe en los dedos de las dos manos las personas que cuidarían de mi hijo si yo muriera.
El estrés del último mes se ha cebado con mi organismo, con una de esas gripes espantosas que mantienen la fiebre durante semanas, el estómago removío, una taquicardia de 130 pulsaciones en reposo y nosequé en el hígado que me tienen que mirar. No es sencillo trabajar con un cansancio crónico a cuestas, una ansiedad que se me ha instalado adentro y me impide disfrutar de las cosas sencillas y algo que se va pareciendo a una depresión de las gordas si no pongo pronto remedio. Todo me afecta demasiado y lloro todos los días, muchas veces por la tontería más grande. A menudo me siento atrapada y a menudo no tengo ganas de seguir luchando.
Entonces es cuando me dedico a leer o a recordar las historias de luchadores natos, que se crecen ante la adversidad, muchos de ellos amigos o conocidos míos; o cuando hago listas de las posibilidades que tengo, las personas que me apoyan... o recuerdo los peores momentos de mi existencia y cómo salí (más o menos victoriosa) de ellos... al menos nada me ha matado.
Si eso no es suficiente, paro de recordar el pasado para recordar el futuro... sí, digo bien, recordar el futuro: los sueños que me quedan por realizar, las lecciones que deseo dejar a mi hijo cuando yo me vaya de este mundo, los proyectos que han de llevarse a cabo, los puentes que he de cruzar. Y siempre llego a la misma conclusión: no me quedan más cojones que mirar hacia adelante y seguir de frente. No hay otra... o eso, o convertirme en la esposa mantenida de un viejo pringao.

2 Comments:

  • At 12/10/2010 12:45:00 p. m., Blogger Toni said…

    "la esposa mantenida de un viejo pringao." Si me lo permites, eso no te lo crees ni harta de vino!! Eres una luchadora nata, una superviviente, una flor en el desierto. Apóyate en los que te quieren, son muchos.
    Un abrazo

     
  • At 12/14/2010 12:32:00 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Con sus textos nos demuestra que es fuerte y también que no solo se apoya en el amor que tiene, sino tambien en el que esta por venir y en el porvenir de los que ama.

     

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