CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

09 agosto 2005

Un momento y un lugar para todas las cosas ¿cuál? eso es un misterio

Las personas normales se levantan por la mañana, desayunan temprano, se van a trabajar, almuerzan a media mañana, siguen trabajando, comen a medio día, siguen trabajando o se duermen una siesta, meriendan por la tarde, siguen trabajando o hacen lo que les place, cenan por la noche y luego se van a dormir tooooda la noche hasta el día siguiente por la mañana, cuando todo es lo mismo que el día anterior, salvo los domingos.
Las mujeres decentes nacen, crecen al amparo de sus padres y viven con ellos hasta que se casan con un hombre (por supuesto) y entonces se van a vivir con él, sólo llegadas a este punto tienen sexo y luego hijos que vivirán con ella hasta que se casen y así sucesivamente hasta el final de los tiempos. A no ser que la doncella salga de casa para meterse a monja y entonces su vida se acaba hasta que se le acabe la vida y comience una vida nueva donde se supone gozará multiplicado todo lo que se negó en la existencia mortal. La gente normal se muere de vieja.
Los libros tienen una pasta, un prólogo, una introducción, un comienzo, un cuerpo y un the end y sólo las enciclopedias y diccionarios pueden leerse a la torera.
Sujetadores y camisetas en el cajón de arriba de la mesita de noche, braguitas al centro y calcetines y medias abajo.
Una mujer que no trae hijos al mundo (estando casada, por supuesto) y no ha entregado su vida a Dios es un desperdicio humano.
Todo lo que escapa a este orden divino es resultado de o da como resultado el desorden, el caos, el pecado y la tragedia
Creo que me asomé de puntillas al abismo el día en que me dio por leerme el final de los libros antes que nada, para que la impaciencia por llegar al final no me impidiera disfrutar de ellos y para que mi mirada no fulminara al osado que me contara el final de la novela sin darse cuenta, como le pasó a Doña Cecilia aquel día que me desveló el final de "El árbol de la Ciencia" de Pío Baroja cuando ya me quedaban menos de veinte páginas y había soportado estoicamente el corpus de Filosofía Existencial con el que el buen Pío soporiferizó su obra.
Después de aquello supe que la gente se puede morir antes de los veinte, que puede follar antes de casarse y hasta tener un hijo antes de irse de casa de sus padres, que los más grave que puede suceder cuando se cambian los calcetines de sitio es que no recuerdes dónde pusiste tus ahorros (sabes que dentro de unos calcetines y lo demás es un misterio) y en consecuencia, ahorras, con lo que saltarse el orden establecido no es tan malo después de todo. Los recuerdos sorprenden más cuando no sabes dónde los dejaste: un buen día levantas los cojines del sofá y si nada te muerde puedes encontrar cosas realmente sorprendentes.
Una vez, siendo yo muy chica, mis padres enchufaron un radiador y éste explotó echando chispas y peste, luego murió definitivamente. El origen de la avería que dio con el radiador en la basura y una manta más sobre la cama eran unas ceras de colores colocadas (muy ordenadamente, eso sí) dentro de la resistencia. Mis padres nunca supieron quién había sido y me sentí muy afortunada de tener un hermano pequeño que cargara con la culpa sin llevarse broncas (demasiado pequeño). Vale, los huecos de los electrodomésticos no son el lugar adecuado para colocar las ceras pero... ¡se estuvieron riendo de eso durante varios días!
Me fui de casa antes de tener marido, tuve sexo antes de vivir con mi pareja, pensábamos casarnos después de tener hijos, siempre hay un bolígrafo en el cajón de las velas y cuando llegue el invierno, estoy segura de ello, encontraré mis gafas de sol. Gracias a que nunca encuentro el paracetamol he mejorado mis técnicas de relajación y autohipnosis y cuando ayer se acabó el desodorante, después de usarlo en una axila, encontré otro bote junto a los productos de limpieza del baño. Estoy buscando ideas para dar uso a los condones caducados, pues sé que algún día aparecerán. Es divertido esto del caos.

5 Comments:

  • At 8/09/2005 05:47:00 p. m., Anonymous Anónimo said…

    hace tiempo que no te visitaba...hay frases en tus post que me llegaron mucho...demasiado..."No todos los que follan hacen el amor y no follan todos los que hacen el amor" uff....qué complejo es eso...siempre he hecho el amor, a veces con éxito y otras muy mal, pero siempre me he quedado con la tranquilidad que ha habido algo que trasciende lo físico, por lo menos para mí...el sexo, por razones que prefiero comentarte por msn o mail, es para mí, a ratos, aunque te parezca muy freak, una carga....quizás leíste "Desgracia" de Coetzee...me sentí muy identificado con el protagonista...sé que es algo importante, decisivo para la mayoría, pero arrastro tantas trancas que me cuesta actuar....

    un abrazote desde Chile...

    BarFly

     
  • At 8/09/2005 07:33:00 p. m., Blogger Alejandro said…

    Cunado alguien que te diga ese es limite.. mandalo a la cresta (a buena parte, la punta del cerro, edo...). Punto.

    Ahora lo de los condones reciclados, ese si ya me parece un limite digno de tener en cuenta.

     
  • At 8/09/2005 08:00:00 p. m., Blogger Cristian said…

    "Los recuerdos sorprenden más cuando no sabes dónde los dejaste: un buen día levantas los cojines del sofá y si nada te muerde puedes encontrar cosas realmente sorprendentes".

    En realidad la componente-sorpresa de la vida es lo que la hace ser diversa y entretenida. El seguir un patrón tan fijo la hace un aburrimiento continuo. Entonces el reencontrar sorpresas antiguas bajo el sofá es una experiencia sumamente interesante.

    Saludos,

     
  • At 8/09/2005 11:11:00 p. m., Blogger gieb said…

    Los condondes los puedes usar de globos en tu cumpleaños!!!!!
    Un agrado leerte, y claro, siempre hay que pasar el límite y entrar en el caos, de lo contario para qué pasar los días?
    Saludos

     
  • At 2/08/2007 02:49:00 a. m., Anonymous Anónimo said…

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