CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

02 febrero 2006

Creer en el amor

Es fácil creer en el amor cuando lo tienes. Hacerlo cuando se está solo, cuando te ha hecho daño, es un poco más complicado. Cuando el amor se acaba y se ha amado intensa y largamente, se te llena la sangre de vacío cuando no de amargura, sobra el espacio y las noches de lluvia el silencio es el rey. El amor te descoloca la vida y cuando duele derrumba y asola tu paisaje, tu mirada y tu nevera. Pero es lo mejor que puede pasarle a uno.
Volverte adolescente, escribir poemas-mensaje, contar los minutos, probarte medio armario, comprar ropa imaginando su mirada, hacer pasteles de chocolate aunque odies el chocolate, los besos tiernos al amanecer, las caricias fugaces, sentirte miserable si le alzas la voz, tener miedo de perderle, tocarle el culo cuando prepara el desayuno, alzar la vista cuando lees y ver que te está mirando, el aquí te pillo aquí te mato, la pasión lenta, morderse los labios cuando viene a tu memoria, sentirse única, creerle único, los baños de espuma, ponerte su colonia, vestirte con su camisa cuando le echas de menos, tumbarse en el césped con tu mejor vestido y que no te importe, llevarle el desayuno a la cama, no cansarte de mirarle dormir, llorar si se retrasa demasiado, regañarle y reirte de alivio cuando vuelve, renunciar a la comodidad para ponerte ligas y tacones, mirar streap-tease femeninos para copiar ideas, inundar la casa de olores y velas, alargar el camino al trabajo dando un rodeo para verle un minuto, dormirte en el cine apoyada en su hombro por acceder a ver la película que le gusta a él, andar descalza en invierno para que te regañe por ello porque no quiere que te resfríes, esperar muerta de sueño en el sofá porque no quieres irte a la cama sin él, ver a una pareja de viejitos en el parque y soñarte así con él, parecer idiota...
A mi alrededor las historias de amor nacen, agonizan y mueren. Son historias bellas, intensas, retorcidas, absurdas, fugaces, dramáticas, divertidas, extrañas...
Después de estar conmigo, los hombres que pasaron por mi vida encontraron el amor y se quedaron en él. Desde el primero hasta el último, salvo raras excepciones. Algunos de ellos están casados y tienen hijos.
A mi alrededor, mis amigos y conocidos exponen su cuadro como en un museo del Amor, me cuentan su historia, destapan su caja de Pandora, lloran, ríen, nostalgiean, recuerdan, sienten, reviven, aclaran ideas... “tú que puedes verlo objetivamente” _ me dicen_ “tú que lo ves desde fuera”, como si quisieran decir “tú que no tienes nada que ver con esto del amor.
María se casó con un hombre mucho más joven que ella, se fueron de viaje a Colombia y su marido le puso los cachos en la luna de miel con una colombiana joven y guapa. En el viaje de vuelta volvió a su lado y tuvo que ver cómo se despedía la parejita entre mimos y carantoñas delante de sus ojos. Pero un año después cuando su ex la busca la encuentra. Él hace su vida mientras ella le mendiga caricias que le llegan como paga más o menos una vez al mes. María no cree ya en el amor... pero está enganchada a él.
En Junio José Manuel encontró a la mujer de su vida, ocho años mayor que él, divorciada, con tres hijos y un pasado que arrastra con ella y que José Manuel acepta a veces sí, a veces no.... han roto y vuelto tantas veces ya que he parado de contarlas. Es un contigo ni sin ti tan amargo (como diría Sabina) que José Manuel ha perdido la alegría y su mirada no es ya ni la sombra de lo que era.
Julio ha encontrado una mujer clara que ama y le ama sin pedir nada o casi nada (como diría Silvio Rodríguez), pero Julio desea regresar a Uruguay, esta mujer le ofrece matrimonio y con él la nacionalidad española y oportunidades económicas, pero Julio no quiere sentir que la está utilizando, ella le ofrece irse con él a donde él vaya, pero Julio no quiere que ella renuncie a su vida por él, con lo que, de no cambiar las cosas, es una historia de amor con fecha de caducidad.
Juanjo vive ahora con una mujer que podría ser su hija. La quiere pero él dice que no se ha colgado los hábitos. Tiene fe en una relación que comienza, pero no está dispuesto a renunciar a nada por ella.
Rosa se ha enamorado de un torero que ahora está en Colombia. Rosa tiene cinco hijos y a ninguno de ellos le gusta la idea de que su padre sea “sustituido”.
Así podría seguir hasta hartarme. Nos guste o no, el amor sigue siendo el motor que mueve el mundo.

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