CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

28 abril 2006

Una sonrisitaaaa

Me encanta mi casa. Creo que lo he dicho ya muchas veces. Me gusta su luminosidad, su silencio, su sensación de espacio abierto (eso cuando está ordenada). Llevo unos cuantos días ordenándola; el cambio de estación obliga y se convierte en una especie de ritual, en el que limpio y bendigo cada rincón.
Además de ordenar la casa, también he estado trabajando en los proyectos educativos de talleres muy intensamente. Han gustado mucho y este fin de semana toca darles forma. Dado el éxito que están teniendo mis programas, los voy a presentar por mi cuenta en centros culturales y en el ayuntamiento de mi ciudad, además de presentar algunos más modestos entre los padres de mis alumnos para que junten a cuatro o cinco y darlos en algún garaje, patio o similar.
El gimnasio quedó aparcado durante todo el mes de abril y espero no hacer lo mismo en mayo. No sé qué arte marcial escoger, pero parece que me gusta más el aikido, ya que no soy muy fuerte y eso de aprovechar la fuerza que otro usa contra tí a tu favor me parece el "no hay mal que por bien no venga" llevado a la práctica.
José Manuel va a solicitar un niño en acogida y ayer estuvimos hablando del tema. Estoy tan entusiasmada con ese proyecto que me he ofrecido para todo lo que necesite y ya estamos haciendo planes para un niño del que no sabemos sexo, ni edad ni origen. Él si reune las condiciones para poder hacerlo. Yo no podría, al menos no en esta casa porque como poco le falta una habitación. Pero si todo lo que empecé a poner en marcha desde enero de 2005 empieza a dar sus frutos, como parece, es posible que para el próximo año pueda plantearme comprar una casa o alquilar una más grande. Este alquiler tiene un contrato de dos años y a finales de mayo se cumplirá uno. Me acuerdo del día que llegué y cuánto me gustaron los arcos que separan la cocina del salón, el mueble bar y la luz que tenía; también recuerdo que lo decoré mentalmente y que sigue con las paredes casi tan vacías como entonces, que sigo sin tener un espejo y me pruebo los vestidos y me asomo a la entrada del portal. Pero puse una estantería, colgué una acuarela de Francisco Mateos, hice algo similar a un mueble con cajas de cartón y papel de regalo, subí el mueble de la entrada para el dormitorio y colgué una lámpara azul de lunas y estrellas en la entrada. A las mellizas les encanta venir a casa... y ponerlo todo patas arriba.
He engordado cuatro kilos y ya no se me caen los pantalones.
Como en todos los aniversarios, los recuerdos afloran. En abril firmé los papeles que me separaban de Jorge materialmente. Este mes, al hacer balance, encontré muchas metidas de pata, muchos palos de ciego y muchos traspiés, pero también encontré algunos amigos, algunas oportunidades y algunos pasos hacia adelante. Encontrar ayer el diario que escribía en los últimos meses que estuvimos juntos me ayudó mucho a comprenderle, a comprenderme y sobre todo a pasar página. Creo que el momento mágico se dio cuando miré las fechas de inicio y fin... mayo de 2004. Fue una agonía muy larga desde el "esto no va bien" en mayo de 2004, a la firma en el notario en abril de 2005, al pasar definitivamente página en abril de 2006. Podría haber sido más corto, podría haber sido más justo, podría haber sido más mala (y con ello menos pobre), podría haber sido y no fue. Punto.
Ahora pago (a duras penas pero sin números rojos) un alquiler en un apartamento para mí solita; tengo un amigo fiel en la misma manzana de casas que me va a convertir en breve en "la tita Inma", tengo tres trabajos donde se me valora y que me encantan (la entrevista fue bien), proyectos laborales para tres vidas y sueños intactos de tiempo atrás y sueños nuevos. Además de pensar en el amor y sucedáneos, he estado haciendo otras cosillas.
Recupero el entusiasmo por las pequeñas cosas. He vuelto a mis experimentos gastronómicos (que no salen tan mal, pues he engordado), me van a regalar una bici y pienso aprender a montarla para ir a todas partes en ella y no cansarme tanto en los trayectos de una casa a otra, voy a aprender un arte marcial, no me pierdo una sola puesta de sol y da gusto gastar bromas porque todo el mundo se las cree (como no las gastaba nunca...). Ayer mismo le quité un hipo muy largo y muy malo a José Manuel diciéndole que estaba embarazada. Lo malo es que le dio un ataque de tos.
A lo mejor ha sido necesario tocar fondo dos veces. Estoy orgullosa de todo lo que he logrado. Puede que no sea mucho, pero igualmente, estoy contenta. Y es sanísimo que tenga este estado ahora porque el puente que me espera no tiene nombre: acabar el proyecto para entregarlo el miércoles, 24 horas de trabajo, una comida de trabajo, unas pocas coladas y terminar de poner la casa decente aprovechando los dos "días libres" que tengo.
Soy feliz. Y las cosas no han cambiado tanto pero las estoy mirando de otra manera y tengo carencias y defectos y pecados... y riquezas, y virtudes y bienhaceres...
Me espera un trimestre brutal. Me voy a bajar la basura.

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