CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

26 octubre 2007

Padres, padres, padres...

Espero que no haya muchas más situaciones como esta en mi vida. Las mudanzas me crispan los nervios, especialmente cuando terceras y cuartas personas se empeñan en solucionarte la vida sin que se lo pidas. Mis padres han dado una vez más muestra de su inmenso poder sobre mí y he vuelto a dejarlo en sus manos, aunque no era lo mejor (bueno, era lo mejor, pero también lo más caro). Se me ha echado el tiempo encima y hasta hoy mismo no he pactado fecha y hora (último día a primera hora, por eso de seguir corriendo ya que estamos puestos). La técnica de mis padres es muy simple y al tiempo muy eficaz (dale que dale hasta que el otro se cansa y cede). Lo llevan haciendo toda la vida y no van a parar ahora. Lo malo es que estoy demasiado harta y cansada como para seguir con la espada en alto por nimiedades y acabo diciendo siempre la misma frase condenatoria "haz lo que quieras" y ellos en ese momento te toman la palabra para que no haya marcha atrás. Son así. Esta vez me ha costado unos doscientos euros, a veces me cuesta una noche de insomnio y siempre, sentirme insegura mientras estoy con ellos... como si algo invisible me atara la voluntad y sintiera que cada decisión, por pequeña que sea, está mal tomada.
Cuando estoy con mis padres me vuelvo perezosa, no sólo para tomar decisiones sino para cualquier cosa, incluso para leer, ya que puedo pasarme horas haciendo nada sin ser interrumpida pero no leeré más de dos líneas seguidas si estamos bajo el mismo techo. Tienen esa capacidad, el don de la oportunidad se llama.
En su afán por protegerme siempre me han asfixiado, y lo siguen haciendo. No se lo puedo reprochar, no conocen otro modo de hacer las cosas. Sus padres eran peores y a ellos les parece un método perfecto. Para ellos el respeto se limita a "no gritar y no pegar" y escuchar la opinión del otro, no interrumpirle cuando habla o no hacer algo que el otro te ha pedido claramente que no hagas son aspectos demasiado complicados y aunque dicen entenderlos, claro está que es muy complejo para ellos. Mi madre seguirá completando mis frases antes de que yo las termine, mi padre seguirá haciendo lo contrario de lo que le digas y tendré que acostumbrarme de nuevo a las frases cortas y fáciles, de no más de cuatro palabras y seguir pintando la raya en medio y diciendo "hasta aquí puedes llegar".
Hoy ha sido Shunna quien ha trazado la linea cuando mis padres han ido a recoger los muebles que me ha dado y mi padre había decidido que yo no quería un mueble negro que sí que quería y que no se lo iba a llevar. Menos mal que Shunna tiene más genio que yo y al final mi padre ha cedido a regañadientes diciendo: "pero no lo entiendo". Cuántas veces le he dicho que me da igual que no me entienda, que no lo pretendo, que me conformo con que lo respete. Que en mi casa la mesa no se pone en el hueco que él diga porque no me gusta ahí, aunque él no lo entienda y que en mi casa no se usan los colgantes del cuello para poner derecho un colgador que yo he puesto torcido a posta, porque me gusta torcido, aunque él no lo entieda y que mi hijo va a dormir en su puto cuarto junto al mío y no en el mío porque ya tiene edad de dormir solo aunque sea pequeño y aunque no lo entienda (esto es más cosa de mi madre). Pues seguro que cuando llegue a mi casa me encuentro la cuna montada junto a mi cama y me toca hacer de Mac Giver o como carajo se escriba otra vez.
Y aunque mi madre se empeñe en tranquilizarme y me repita a menudo que no me preocupe por nada, que no van a ir a mi casa si yo no se lo pido y que no se van a meter en mi vida si no les pido opinión, continuamente me da pistas destranquilizadoras, como meterse en una vida sentimental que no tengo diciendo que no vaya a llevar a ningún tío a esa casa que los vecinos no hablen... y yo le digo: "mamá, cariño, eso es meterte en mi vida, te estás metiendo en una relación que ni tengo ni creo que tenga en muuuucho tiempo". Y la tía se ríe y dice "es verdad"... y cuando menos te lo esperas te la vuelve a hacer, pero como cuando me cabreo le resulto graciosa pues me cabreo más y entonces soy muy dura y hay que ver qué genio tengo y lo burra que soy, a quién habré salido.
Estoy cabreada pero aparte de este asunto de la mudanza, nos llevamos bien. Ellos continúan su función de traumarme, como hace todo padre que se precie con sus hijos y yo continúo pataleando y gruñendo para seguir presumiendo del mal genio que siempre me han colgado como cartel. ¡Ay si yo tuviera mal genio de verdad! ¡Entonces sí que os íbais a enterar! Aparte de esta constante lucha por la independencia, se enteran de casi todo lo que me pasa porque yo se lo cuento y nos reímos mucho juntos, sobre todo ellos, que se ríen aunque les esté echando la bronca (porque soy muy graciosa cuando me enfado, o eso dicen) y asumo, a veces con más humor y a veces con menos, que ha comenzado un pulso que será más llevadero si siempre tengo presente que, a pesar de todo, nos queremos.

Nota al margen: Shunna no te rías que te conozco.

1 Comments:

  • At 11/28/2007 01:40:00 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Un mes después, pero me he reido, si.
    Menos mal que existe el teléfono para que nos podamos reir juntas...

    Mil besos.
    Shunna

     

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