CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

07 junio 2006

Cinco centímetros

Mueves los brazos y las piernas; intentas cerrar el puño; giras la cabecita; casi eres capaz de sonreír y ya le sacas las uñas al mundo. Mides casi como mi dedo meñique y tienes forma de persona. Como un gnomo.


No hay ayudas para nosotros, o son muy escasas. Lo más que podemos esperar es una vivienda la mitad de barata. Mi contrato se acaba a finales de año y por entonces no creo que me lo renueven. Contamos con unos meses de baja y unos meses de paro. Sé que necesitas que duerma, pero yo necesito estar despierta cariño. Mamá tiene que hacer muchas cosas para que empecemos el año con más seguridad y no nos falte nada. Hoy estoy un poco asustada cielo.
Anoche desperté sobresaltada por un dolor de oído, grité y giré la mirada buscando a un fantasma. Sé que no hay nadie a mi lado cuando despierto, pero siempre miro por si acaso. Una hora y media antes (papá me suele recordar a las cuatro de la madrugada, no sé por qué) recibí una amenaza en forma de promesa (o viceversa) que decía: "a partir de mañana no sabrás nada más de mí".
Raro es el suicida que lo anuncia. A veces el falso suicida en su intento desesperado por llamar la atención lo logra sin querer lograrlo. En verdad tu padre le tiene miedo a la muerte. Mucho miedo. Es un asiduo de urgencias que juega a quererse morir.
Le recuerdo a veces, cuando era como un niño grande jugando en la bañera, cuando me enseñaba los videos de cuando era famoso y se miraba a sí mismo añorando ese genio que nunca perdió realmente, pero que le costaba demasiado esfuerzo volver a mostrar. Nadie le enseñó música. No tenía puta idea de solfeo. Pero componía y tocaba la guitarra como si hubiera ido a una escuela. Escribía muy bien. Publicó un libro que voy a encargar para guardarlo y poderte mostrar cuando me lo pidas. La fama y el dinero se lo comieron a bocados hasta dejarlo hecho un suspiro y vivía atrapado en sus recuerdos sin intentar fabricar recuerdos mejores. Sólo hablaba del pasado glorioso que tuvo y llevaba más años lamentándose de lo que había perdido que el tiempo que lo disfrutó. Mientras me tuvo cerca le brotó la esperanza varias veces, pero sólo fueron brotes tempranos y aún era invierno para él. Entonces cogía la guitarra y empezaba a hacer acordes, o juraba que mañana mismo cogía su guitarra y se ponía a aprender de nuevo. A mí me gustaba creerle; él sabía que no me movería por lástima; buscaba una mujer que le sacara del hoyo y yo buscaba un hombre que saliera solo de sus propios hoyos... y en menudo agujero estamos metidas tú y yo .
Hoy pensé que serías mujer y que te llamaría Tzade. Es como llamarte como a mí sin llamarte como yo. ¿Qué te parece?
Siento hablar de papá como si ya estuviera muerto. Tengo la intuición de que serás una hija póstuma, y a veces (lo siento mucho) el deseo de que sea así; por nuestra seguridad, sólo por eso. Últimamente los miserables del suburbano me lo recuerdan tanto... Ayer pensé en él cuando ví a uno de ellos y en el camino pensé que ya era un fantasma. Esta noche recibo su mensaje y una parte de mí me lo anuncia y yo sé que lloraré cuando lo sepa.
Hoy mamá está triste y asustada. Pero no te preocupes. Los días nublados son así.
Un beso mi vida. Me voy a trabajar

2 Comments:

  • At 6/08/2006 02:58:00 a. m., Blogger Avasallado said…

    “Ya le sacas las uñas al mundo” me trae a la memoria a Hernández en “las nanas de la cebolla: cuando en la dentadura sientas un arma


    Terrible frases y dilema moral… si el mundo es injusto y hay que defenderse con sangre (las uñas arañan, hacen sangrar) ¿por qué traes al mundo a alguien a quien amas?
    Parece que planteas la vida como una lucha y que necesitas una “víctima” que le de sentido a la tuya, parece que, a pesar de los pesares, en la lucha radicas el sentido de tu vida… no lo entiendo, me resulta más comprensible ante tales planteamientos la postura del padre de abandonar el escenario definitivamente. Una cosa es “encontrar” a una persona que “le de sentido a tu vida” y otra es “fabricarla”.

    Por lo demás tu relato es conmovedor, si me limito a lo que me dicta la emoción, me gustaría poder darte un abrazo que te transmitiese seguridad y apoyo, te diría “Tzade, no te preocupes, en los días nublados mi abrazo te servirá de refugio, porque tu ternura me avasalla

    Hoy, ahora, me permito a mí mismo decirte todo esto, quizás porque efectivamente tu ternura ha encendido la mía, quizás porque suena la canción N6 de Mompou, quizás porque las contradicciones me están acosando, quizás porque creo que entenderás lo que quiero decirte o, quizás, porque me hace bien hacerlo.

    Un abrazo

     
  • At 6/08/2006 03:51:00 a. m., Blogger gallardo said…

    Tzade es un hermoso nombre, bello de verdad,

     

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