CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

04 agosto 2008

Mariquitas copulando

Mi amigo Francis se encontraba siempre con muchas cosas en el suelo: monedas, bolígrafos, objetos... solía guardarlos todos y cada vez que veía algo lo interpretaba como una señal divina; yo me reía y solía decirle que miraba demasiado al suelo. Sin embargo me contagió de esa manía de ver señales en las pequeñas cosas, aunque en mi caso no excede de convertirse en un pequeño juego.
Hoy he visto copular dos mariquitas chiquitinas; eso es algo que no se ve todos los días y menos aún al caer la tarde, sobre el asfalto, cuando sólo miras al suelo para evitar las cacas de perro que, por cierto, el recogerlas es una costumbre que en Jaén se estila muy poco. El caso es que al verlas me he puesto la mar de contenta convencidísima de que era una buena señal... y es cierto, este insecto augura buenas noticias y próximas alegrías. Pero también he visto ahora mismo una araña bajando por la pared, un animal que augura peligro de caer en alguna trampa. Una de cal y otra de arena. Así es la vida.

3 Comments:

  • At 8/04/2008 08:25:00 a. m., Anonymous Anónimo said…

    He llegado a una conclusión extraña leyendo tu post: la gente que mira constantemente al suelo al caminar es que no sabe por dónde anda, por eso necesita mirarse los pies, para saber dónde los va a poner. Y lo peor de todo esto es que, están tan concentrados viendo hacia dónde van a dar el siguiente paso, que se olvidan de mirar al frente y terminan abriéndose la cabeza contra una señal que no había visto.
    Fin del pensamineto de las 8:24 de la mañana.
    Miles de besos.
    Shunna.

     
  • At 8/04/2008 10:59:00 a. m., Blogger Tzade said…

    Y lo peor de todo: se pierden la puesta de sol

     
  • At 8/08/2008 01:29:00 p. m., Blogger Avasallado said…

    Negarte la conclusión puede ser un buen comienzo: la vida no sólo es, en gran medida, la hacemos.
    Decirte que hay quien cree que todo lo que nos sucede se nos aparece primero en presagios (que, por supuesto, no sabemos interpretar debidamente) sería un mal final.
    Así que no acabaré de esta forma, sino de otra:
    después de todos estos años leyéndote, sigo deseando transmitirte mi abrazo.
    Ojalá te llegue.

     

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