CUADERNOS DE TZADE

Cosas que me pasan, cosas que pienso, cosas que digo y cosas que callo

10 diciembre 2008

La dama se esconde

Caminaba bajo una lluvia fina sin darme cuenta del frío que empezaba a tener, con mis agujetas en glúteos, muslos e ingles, igual que en los viejos tiempos de loba salvaje que ya casi ni recuerdo. Cuando los días se vuelven tan tristes mi alma se vuelve del revés como un calcetín y me meto para adentro. Todo parece lejano y extraño. En el camino una mujer me detuvo para darme dos besos y las gracias "por todo lo que hice por ella". Le seguí la corriente como pude, saliendo del paso gracias a las pistas que me daba su conversación y bajé la cuesta deprisa mirando hacia abajo para no encontrarme a nadie más. Lo cierto es que no recordaba quién era ni por qué me daba las gracias. En el autobús se sentó frente a mí un hombre joven, es uno de estos autobuses de dos plantas que tienen mesas y todo; cada vez que levantaba la mirada se cruzaba con sus ojos y decidí esconderme detrás del niño con el pijama a rayas, leyendo con avidez para olvidar esa sensación de sentirme observada. No sé cómo los habitantes de la casa del Gran Hermano pueden soportarlo. Las ventanillas del autobús estaban totalmente empañadas y supongo que no había opción más interesante que los compañeros de viaje.

Las agujetas me traían inevitablemente el recuerdo de aquellos días oscuros y alegres, en los que nunca era suficiente. Quién me ha visto y quién me ve.

El otro día al fin me atreví a tomar aquel café y es posible que me atreva a repetir. Me sentí a gusto y fue el comienzo de un fin de semana divertido, de esos que te dejan las agujetas clavadas en el cuerpo de tanto bailar y de los que dejan la resaca del sábado hasta el martes... y eso que apenas bebí y apenas bailé. Pero debe ser que el cuerpo agradece, lo mismo que la tierra seca agradece la lluvia y ahora se conforma con menos. O puede ser que me esté haciendo mayor.

Las ideas se agolpaban en mi cabeza una tras otra hasta que el frío me hizo reaccionar y entré temblando en una cafetería. En el camino había inventado el comienzo de dos relatos cortos que no he escrito y que mañana olvidaré.
Mi hermano me martillea constantemente con la idea de que debería escribir un libro o presentarme a un concurso y lo cierto es que me considero "agradable de leer" y el cariño es lo que pone lo demás. También me considero más bien "agradable de ver" y no por eso me presento a modelo.
Para escribir hace falta un poco más de tiempo y un poco más de orden y una sobredosis de paciencia que estoy muy lejos de tener.
Pero a lo mejor debería intentarlo.

1 Comments:

  • At 2/14/2009 09:57:00 p. m., Blogger debora said…

    Estoy con tu hermano, curioseando por los blogs, me he encontrado con el tuyo, un soplo de aire fresco, en pocas palabras, me gusta
    Gracias por abrir tu corazón y tener un ratito para compartirlo con nosotros

     

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